Así las cosas esta mañana mientras iba corriendo.
Me acercaba al puente que tanto me gusta pasar. Me sentía ya un poco cansada pues la rutina de hoy consistía en un Fartlek y ya llevaba más de la mitad de la rutina completada. Mi mente iba en paz. Con esa tranquilidad que de repente te invade el ir corriendo, pero que no dura mucho tiempo porque siempre en un recorrido vas experimentando diversas emociones, a veces de paz, otras de euforia. Así es el running.
Y entonces iba yo corriendo por el kilómetro 5 ya de regreso cuando de repente sale un "gringo" de un hotel y además sale corriendo. Al pasarlo, me alcanza y me pasa. Y por naturaleza competitiva, mi mentalidad cambió. Pasó de ese estado de tranquilidad al estado de competitividad. Así que acelere el paso pensando para mi misma "A ver gringo. Me pasaste porque yo ya vengo cansada y tu apenas vienes saliendo pero ahorita te vamos a demostrar que las latinas somos rápidas". Y ahí vengo corriendo para tratar de pasarlo. De repente pensaba que debía alcanzarlo antes de llegar al puente o me resultaría más difícil pasarlo. Cuando ví el puente pensé que también podría ser mi oportunidad y pensé "Si yo domino subir al puente". Cada paso aceleraba más y más y la posibilidad de pasar al "gringo" se veía más cerca. Y cuando estaba apunto de rebasarlo...¡Oh! El gringo se subió al autobús de pasajeros que se van de tour. Parecía que lo estaban esperando y ya casi lo dejaban. Con razón cuando venia corriendo se venia poniendo el reloj y yo aquí pensando que era su cronómetro. Uff. Así que me seguí corriendo pensando que no todo en esta vida es compentencia. Ups...

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